Leo con tu mirada, con tu recuerdo, con tu
sabor a angustia que penetra el vacío de mis oídos.
Tengo tantos vacíos en mis manos
y solo un pequeño recuerdo para tapar
aquellos agujeros enterrados con tu partida.
Quisiera volver el tiempo y arrancarte
la lengua, para dejarla como trofeo en llamas,
pero se que aquel regalo pertenece a otra,
que ahora juega con tu mirada cuando acabas
en un suspiro.
Aquel tiempo ahora pertenece a la masturbación
de mis palabras escondidas entre tus piernas
de hielo, que se mueven al compás
de mis gemidos de colores.
Pensar que ahora tengo que arrancarte
para siempre de mis labios y odiar
el espejo de ilusiones que dejaste
en mis sabanas esa noche
que dijiste basta.
Ahora tengo que besar a otra y sentir mariposas entre mis piernas...

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