Tarde de furia


No contemplaba más que un frío desnudo
provocado por la lluvia que caía esa tarde.
Sus labios sangraban al compás de sus latidos
y sobre su vientre un cigarrillo acariciaba su oído.
Pude observar aquel vuelo de furia que emprendieron
aquellas nubes grises que ocultaban aquel deseo
de besarme.
Se mordía los labios mientras mi fugaz cuerpo
desnudaba sus ojos que persistían en llorar.

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