La espera en las escaleras


Si pasaran mil cosas y el cielo un día de estos
se trasformara en infierno, lo mas probable
es que me buscarías para que te protegiera.
Pero tú sabes que mis brazos nunca tocaran
tu cuerpo; ya que tus ojos se han convertido
en un frió recuerdo.
¿En que te convertiste?, en el ser que siempre
odiaste personificar, en el ser que jamás quisiste ser.
Ahora soy yo la que te mira desde arriba,
ahora soy yo la que te dice nunca más; por que
un solo grito no basta y por que una sola lagrima
ya no causa tristeza. Por que tu cuerpo se ha
transformado en el templo que jamás profanare.
Quiero que sepas que no todo esta dicho,
que tu vida no esta completa, que tus sueños
no han sido cumplidos y que el tiempo es
sabio cuando se trata de melancolía.
Ahora estoy en el mismo lugar donde me
miraste y me entregaste tu corazón; solo que
ahora te lo devuelvo para siempre.
No es odio el que siento, ni tampoco tristeza,
es tan solo desilusión de que todas aquellas
palabras que he escuchado de ti sean
producto de tus mentiras.

1 comentarios:

Ara. dijo...

Si eso tiene alguna relación conmigo...me extraña la palabra mentira inmersa en lo que fué nuestra historia.