Mágico, irónico, perpetuo son tus besos
que escapan del recuerdo inerte
producido por aquel mecanismo de
torturitas orgásmicas de aquellas
veladas misericordiosas
de tu respiración irónica,
de tu autoridad desterrada por
una ausencia dulcesita de
palabritas que recitaste ese día
que te quedaste en el escaño
popular llorando por la niñita
que se creía grande y te arrojo
al “mapocho melancólico”
para que pudieras saborear
su gusto a muerte de mierda.

0 comentarios:
Publicar un comentario